1. La primera complicación para el extranjero en NY es acostumbrarse a la precaria señalización del metro. En los andenes hay un pequeño plano, normalmente oculto tras una columna, de toda la red de metro. Pero lo peor es que sólo hay un cartel, en un extremo de las vías (y, coño, son muy grandes y lo más probable es que entres por otro acceso distinto), que indica qué dirección lleva el tren en ese andén.
2. Las línias que se bifurcan. Casi todas lo hacen y sólo puedes tomar el metro hacia ciertas direcciones en ciertas paradas. Así que puedo ocurrir que tengas que hacer un transbordo en la propia linia para llegar a destino.
3. Los accesos son confusos ya en las calles. Hay algunas entradas que no venden tickets, o sólo los venden en la máquina etc. Por otra parte, hay algunas bocas de metro que sólo conducen a una dirección (Uptown, por ejemplo) y, normalmente, la otra boca, la correcta, está a un par de calles. Y lo que también ocurre normalmente es que la vayas a buscar en dirección contraria porque no está indicado en ningún lugar....
4. Van a toda ostia. En serio, a tanta velocidad que casi da un poco de miedo con lo destartalados que están.
De todas formas, también tiene sus cosas buenas. La gente siempre te sujetará la puerta si te ven correr para cojerlo, y se respeta mucho eso de "dejen salir antes de entrar", cosa que en España...

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