De hecho, el visado todavía no me lo han concedido. Es más, de hecho ni siquiera tengo contratado el curso que pienso (deseo) hacer. Si llego a saber que pasarse tres meses en NY me iba a causar tanto estrés burocrático, me salgo por la tangente y me voy al pueblo inglés ese de Cuenca.
Todo esto empezó hace cosa de dos meses, tras una charla nocturna con mi socio capitalista (al que llamaré Bob simplemente porque me hace gracia). Bob se ofreció a costearme ciertos gastos indispensables para mi aventura americana. Todo el verano, de Junio a Septiembre, en la ciudad de mis sueños.
Encontrar piso fue (relativamente) sencillo. Claro que, al contrario de lo que se recomienda en TODOS los foros de viajes a la city, acabé optando por una agencia inmobiliaria, un broker no se qué le llaman. Y sí, es verdad, son careros, coño! Al principio Marybeth (así se llamaba mi agenta personal) y yo tubimos algún problemilla de comunicación. Véase:
Marybeth: Oh, I think this apartment is very nice for you.Pero finalmente lo encontré. Está en la 113, oeste (uptown-harlem). Tiene de todo, menos lavadora. Y a parte de que el mobiliario del salón parece que perteneció en otra época al Conde Drácula, por lo demás no pinta mal. Marybeth se despidió amablemente de mí tras pagarle un mes entero de alquiler como comisiones y, de ahí, fui remitida a los dueños Nuri y Starita que, amablemente, me saludaron cobrándome otro mes entero de alquiler.
Yo: No
Marybeth: What about this other?
Yo: No
Marybeth: Don't you like the
photos of this one?
Yo: No
Después de unos cuantos emails corteses, les propongo que vengan a vivirse a Barcelona y me dejen a mí su apartamento. Mi habitación es luminosa, amplia y está en un barrio tranquilo (esto lo incluyo por si hay algún otro interesado)... pero a pesar de eso, ahora sigo esperando respuesta. Lo único que me reconforta es que ayer visité el anuncio de mi piso en internet y efectivamente... está ocupado hasta que me vaya yo! Ya es algo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario